Arte funerario popular de Ecuador Ensayo fotográfico de Birte Pedersen perteneciente a la Revista Sans Soleil

Capitulo 11. Madre no solo hay una

Sin duda, el ser más querido en Ecuador es la madre. Y aunque el dicho afirme que madre solo hay una, basta un recorrido por cualquier cementerio para confirmar lo contrario. Un grito silencioso reclama a las miles de buenas, lindas, ejemplares e inolvidables mamás, mamitas y mamacitas queridas y, por extensión, a las abuelas y bisabuelas. Fueron ellas las que enseñaron el camino del bien y brindaron consejos sabios como afirman los epitafios. Carmen Sangurima luce su banda de madre símbolo electa. Largas listas de nombres de hijos y hijas decoran las lápidas de sus progenitoras. La familia inseparable presente con sus integrantes vivos y fallecidos.

Fiel a la tradición mariana cristiana tan arraigada en América Latina, se honra a la madre sagrada y no la mujer en su multifacética presencia pública. El vacío que deja su ausencia en el hogar no puede ser colmado por nadie. La madre es la reina y su gran poder moral parece perdurar más allá de su muerte.

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